TARDES DE CAPRICHO

Ciclo en conmemoración del 250 Aniversario del nacimiento de W. A. Mozart (1756-1791)
Organiza: Ayuntamiento de Madrid | Área de Gobierno de Las Artes
Gestión artística: Actidea.
Programación
Día 3 de junio - 22:00 horas | ARS GIOCOSA TRÍO | W. A. Mozart (1756-1791) - Del niño prodigio al gran maestro
Día 10 de junio - 22:00 horas | CHRISTIAN HOWES + FEDERICO LECHNER + PABLO MARTÍN | Klazyc Mozart
Día 24 de junio - 22:00 horas | CUARTETO EMISPHERIO | Mozart y la escuela de Mannheim
Día 9 de septiembre - 20:30 horas | ALEJANDRO GARRIDO + ÓSCAR MARTÍN | Mozart & Schumann 2006
Día 16 de septiembre - 20:30 horas | ANNA ESCALA + ULLRICH MURFELD | Schumann&Mozart-2006-Mozart&Schumann
Lugar de realización de los conciertos: Jardín El Capricho - Alameda de Osuna | Paseo de la Alameda de Osuna, s/n.
Jardín El Capricho
La historia de este jardín comienza en 1783, cuando los Duques de Osuna compraban la finca. Entre 1783 y 1803 comenzaban las intervenciones en el jardín y en el Palacio. El gran interés de los duques por El Capricho se puso de manifiesto en la cuidada selección de los artistas que debían proyectar sus obras.
Tres años después la duquesa, ferviente seguidora de las modas francesas, se procuró los servicios del jardinero francés Jean Baptiste Mulot mediante un contrato en exclusiva que le comprometía a no trabajar en ninguna otra casa del país. Mulot venía de la corte de María Antonieta, residía en Trianon y conocía perfectamente los trabajos de Mique para la reina de Francia en el Petit Trianon de Versalles. Fue quien se encargó de ajardinar la parte noroeste de la finca, ideando un jardín paisajista inglés en el que no faltaba ninguno de sus elementos más representativos: caminos sinuosos, casitas, templetes, obeliscos, cascadas, lagos.... Parece lógico pensar que la traza general del jardín fuera realizada por Mulot, el cual se encargó de su ejecución hasta 1790, año en que volvió a su país. Tras la marcha de Mulot, se hicieron cargo conjuntamente de El Capricho, el jardinero francés Pierre Prévost -en 1795- y el pintor, decorador y escenógrafo Angel María Tadey -en 1794-.
En 1807 murió el duque y poco después, tras la invasión francesa, la duquesa se trasladó a Cádiz dejando al frente de su propiedad a Prévost y a Tadey. El gobierno de José I confiscó El Capricho y lo cedió al general Belliard, quien mantuvo a Prévost al frente del jardín. Tras su vuelta a Madrid, al restaurarse la dinastía borbónica en el trono español con Fernando VII, la duquesa se preocupó por la recuperación de los jardines de la Alameda, en los que se construyó en 1815 el Casino de Baile. Desde su regreso y hasta su muerte se tuvo particular cuidado de la vegetación del jardín, llevándose a cabo diversas plantaciones con árboles procedentes de los viveros más importantes del país: Aranjuez y el Buen Retiro, en Madrid, y San Fernando en Cádiz, y otros traídos de Francia.
Tras el fallecimiento de la duquesa de Osuna en 1834, pasó a manos del X duque de Osuna que continuó con interés el proceso constructivo iniciado por su abuela, realizando numerosas obras como la remodelación de la fachada oeste del Palacio, efectuada entre 1835 y 1838 según proyecto de su arquitecto Martín López Aguado; se construyó la Isla de los Cisnes y se erigió el monumento funerario en honor del III duque de Osuna en la isla principal; el jardín se adornó con una serie de columnas con bustos o se reformó la Exedra de la Plaza de los Emperadores, entre otras muchas obras de infraestructura. Las plantaciones en el jardín tampoco se descuidaron, en manos ahora de Francisco Rizquer -maestro jardinero- y su colaborador Francisco Sangüesa -director de arbolado-.
Tras su muerte los siguientes propietarios se interesaron poco por la finca y tras dilapidar sus bienes, la propiedad tuvo que venderse en subasta pública en 1896. La Alameda fue adquirida en 1900, junto con otros terrenos colindantes, por una familia de banqueros alemanes, los Bauer, que llevó a cabo algunas reformas en el Palacio. El conjunto se conservó en buen estado y durante la Segunda República -en 1934- fue declarado Monumento Histórico Artístico.
Por entonces la finca entra en un largo declive y la propiedad pasa por distintas manos y usos de los más variopintos y desvastadores, hasta que en 1975 es adquirida por el Ayuntamiento de Madrid. En 1985 el conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural. A mediados del año 2000 finalizó la restauración de este bellísimo jardín municipal. En 2002 recibió el Premio Europeo de Medio Ambiente Europa Nostra.